A diferencia de otras nacionalidades que tienen sus propios barrios, los mexicanos en Londres estamos regados por toda la ciudad. Encontrar un grupo de cinco de ellos viviendo juntos en una misma casa no es ‘la norma’, es casi un acto del destino. Ya nos conocíamos años atrás, estábamos conectadas una a la otra por alguna razón, un poco complicado de explicar pero suena algo así: Brenda conocía a Carmina, Carmina me conocía a mí , nos presentó - Carmina no vivía con nosotras. Dani conocía a Brenda, Brenda nos presentó - Dani vivía con nosotras. Dani conocía a Alberto, Alberto llegó inesperadamente y también vivía con nosotras. Florencia conocía a Mariana, nos presentó - Florencia no vivía con nosotras, Mariana a veces sí , a veces no. Paola conocía a Brenda - ella también vivía con nosotras.
En Londres el concepto de hogar es muy relativo . Hoy vives en una casa y mañana te tienes que mudar a otra. La mayoría de los que hemos vivido por un largo tiempo en esta ciudad sabemos lo que es mudarse más de tres, cinco o diez veces; todo depende de las circunstancias: tal vez te separaste de tu pareja, tus roomies no eran los mejores, el landlord ( dueño de la casa) decidió vender su propiedad, encontraste una mejor casa o simplemente era tiempo de mudarse.
Personalmente he vivido en varias casas, cada una de ellas tiene una historia interesante , ya saben , me gusta romantizar mi vida , así que cada uno de esos hogares tendrá su respectivo espacio en este blog hasta que lleguemos a la más intensa, increíble, amorosa y traumática experiencia llamada "El flat de Hackney". Pero para llegar ahí requiero de tiempo para poder abrir mi vulnerabilidad al ser un tema muy doloroso en mi vida, así que por ahora empezaré con uno de los hogares que curiosamente y sin planearlo se volvió la famosísima " Casa de las Mexicanas".
En total éramos seis mexicanas y una polaca. Los que me han acompañado en instagram , saben la historia de la polaca, los que no ... bueno nada extraordinario, solo unos cuantos dramas. Ahora que soy más grande me compadezco de ella la verdad, no sólo éramos varios, sino que nuestra energía era excesiva , pobre.
La casa sólo tenía cinco cuartos , si haces la cuenta éramos ocho en total. Cada una tenía su habitación, sólo Dani y Mariana , eran las únicas que nos visitaban y se quedaban esporádicamente, aunque prácticamente una de las habitaciones era completamente de Dani. Lo sé muy random , pero aquí la lógica a veces no existe.
Era un verano del 2021 cuando todos nos mudamos juntos. Brenda me llamó un día diciéndome que en su casa se habían desocupado dos habitaciones, yo acepté inmediatamente, y entre las dos convencimos a Daniela de mudarse con nosotras. Fue difícil, esa mujer no es fácil de convencer, en realidad ninguna de nosotras somos fáciles de convencer , si algo tenemos en común es nuestra afición a hacer lo que nosotras queramos y lo que nuestro corazón nos diga, weird.
Curiosamente a las dos semanas de mudarnos, Dani nos llamó. Alberto tenía el corazón roto, no tenía casa, se mudaría dos semanas con nosotras. Era una mentira. Resulta que él era Leo ( el signo zodial ) al igual que Brenda, al igual que Paola, al igual que yo. Cuatro leos y una acuariana, perfect match y a la vez una energía muy intensa. Aceptamos que Alberto se quedará a vivir con nosotras también, mi cumpleaños abrió la temporada leonina y la primera fiesta que organizaríamos, seguida de muchas otras hasta llegar al drama que dio pie a un futuro divorcio de amistad. Pero eso lo veremos más adelante.
Y aquí comienza lo que llamaría " La casa de las mexicanas " , un hogar de reuniones, fiestas, drinks, meditaciones, cigarros mágicos, platicas profundas, películas, mascarillas, cenas, dramas y noches de "brujería". Fue una temporada mágica, todos teníamos trabajo, dinero , vivíamos juntos, era algo así como ir en la preparatoria pero sin papás, sin nadie que te dijera nada y con la economía perfecta para comprar y pagar todo lo que quisiéramos.
Donde éramos seis en realidad los invitados se multiplicaban.

Comentarios
Publicar un comentario